
Un buen periodista digital debe ser ante todo un buen periodista. Y además, debe conocer bien ese nuevo medio para aprovechar sus posibilidades. Esas posibilidades se han ido descubriendo poco a poco. En principio los nuevos medios copian a los anteriores, de los que proceden. Los medios digitales empezaron siendo un mero volcado de los periódicos de papel. Las noticias que aparecían en el diario se colgaban en la red una vez al día y eso era todo. Pero poco a poco han ido encontrando su espacio, su lenguaje y diferenciándose de sus hermanos mayores.
Así sucedió, también, con la radio, que al principio copió a la prensa escrita (los locutores se limitaban a leer las noticias), con la televisión, que copió a la radio, o con el cine, heredero del teatro. Este vídeo, de la película Un Viaje a La Luna (Georges Melier, 1902) nos hace reír. Se observa como un cámara fija rueda toda la escena.
De entonces a ahora, el cine ha encontrado sus propios formatos y ahora es algo totalmente diferente al teatro. Hay varias cámaras y se mueven, hay primeros planos, hay secuencias. Si un medio digital se limita a ser un reflejo del papel está haciendo lo mismo que se hacía hace más de cien años: poner un cámara fija y esperar a que se muevan los personajes.
Este gráfico, elaborado por el departamento de multimedia de Prisacom, empresa gestora de ELPAIS.com muestra por ejemplo, la evolución de un medio como la página digital de EL PAÍS, desde su origen, mero volcado del diario, hasta la actualidad, como medio independiente, aunque hermano editorialmente.
El ciberperiodismo no se refiere sólo a la información que nos llega a través del ordenador. Dentro de esta categoría hay que incluir el llamado periodismo en pantalla pequeña, aquel dirigido por ejemplo a PDA o teléfonos móviles, con las propias especificidades de los aparatos a los que va destinado. En este ámbito se abre una importantísima y aún poco explotada oportunidad de negocio.